El MIEDO
El miedo tocó mi puerta y lo invite a pasar, era de día, era de noche eso no importaba ya. Es un viejo amigo, un verdugo, un traidor, ese acompañante indeseable que adereza mis salidas por parajes oscuros que se tiñen de rojo, y ahí estaba sentado frente a mí, tomando café caliente, apoyando sus codos en la mesa, su rostro oculto al interior de una capucha abandonó su timidez; me impactaron sus ojos color avellana, grandes y expresivos; sentí que miraban a través de mis emociones y pensamientos, su rostro pálido no mostraba incomodidad y sus carnosos labios rojos denotaron cierto placer al separarse de la taza caliente, se incorporó, bajó su capucha, para que su largo cabello azabache tomará protagonismo, la observé de los pies a la cabeza mientras ella caminaba en círculos tocando mi espalda, acariciando mis brazos, entonces lo entendí, nos conocíamos desde hace mucho, no había nada que explicar, la tome de la cintura antes que se disipara y la apreté contra mi cuerpo, lo que sucedió ...